Hay veces en las que uno se siente fuera de lugar, y claro, es común. Usualmente cuando vamos a lugares fuera de casa (colegio, universidad, trabajo, etc.) nos encontramos con gente desagradable o tan estúpida que nos dan ganas de darle un martillazo en la cara, y lamentablemente no se puede porque eso significaría hasta riesgo de muerte y por ende, carcel. Ya, me fui al extremo pero es más normal de lo que se cree, ese sentimiento de querer irse pa la casa o de ponerle mute a la gente weona, hasta ahí vamos bien, pero que pasa si invaden tu espacio personal? Ok, pondré el caso; hipotéticamente, imaginemos que hay un estereotipo de gente que me desagrada:
-cabeza con aire
-superficial
-hueca
-zorrón
-reñacalais
(Creo que se nota a lo que me refiero)
Hasta ahí lo dejamos como que solo me desagrada, ya, imaginemos que ese tipo de gente llega a instalarse a mi casa, o peor aún, a mi dormitorio refugio de adoración a satanás, ahí se pone un poco más complicada la cosa, quiero decir, no es que me esté pasando a mi, el tema es que la invasión llegó a mi casa y ya perdí la fe en la humanidad, mi cerebro está en stand by hasta que escuche a alguna persona sensata que hable de algo que no sea lo lindo que son los piercing del ombligo o que hay que ir a carretear a reñaca con carnet falso para entrar a lugares 18+, reitero, no es que me esté pasando, solo estamos hablando hipotéticamente ☺.
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